El calcio es un mineral considerado esencial para el hombre ya que que partcipa en numerosas funciones como la formación de huesos y dientes, la contracción muscular, el impulso nervioso, el ritmo cardíaco y la coagulación.
En una dieta equilibrada (proporciones adecuadas de carbohidratos, proteinas y grasas) el aporte de calcio se estima en 25 mmol/día. En condiciones saludables se pierden 5 mmol/día a través de las heces y 5 mmol/litro por la orina.
Sin embargo, existen varias prácticas que realizamos a diario que incrementan estas pérdidas, convirtiéndose en un riesgo para nuestra salud. El consumo de alimentos con contenido de cafeína (café) o sus análogos como la teína (té), teofilina (té verde y té negro), mateína (mate), guaranina (guaraná), teobromina (cacao), son formas en que incorporamos a nuestro cuerpo sustancias que incrementan la excreción de calcio, por tanto consumir café, sobre todo en cantidades importantes así como las infusiones de té y mate, al igual que aquellas bebidas energizantes que contengan guaraná y nuez cola, así como el contínuo consumo de chocolate contribuyen a la pérdida de este importante mineral.
Otro factor que puede generar la pérdida de nuestro calcio es un pH sanguíneo ácido. La acidez de la sangre y de otros líquidos orgánicos es expresada a través de una escala que va del 0 al 14, donde 7 indica un valor neutro, por encima de 7 se considera ácido y por debajo de 7 alcalino. La sangre tiene un pH entre 7,36 y 7,44, es ligeramente alcalina, pero gracias a los productos resultantes del metabolismo de los alimentos que ingerimos podemos provocar un desequilibrio en el pH de nuestra sangre. Dietas altas en proteínas y el consumo de bebidas gaseosas (ácido fosfórico) contribuyen a la acidez sanguínea, activándose de esta manera un mecanismo para equilibrar el pH el cual consiste en utilizar parte del calcio corporal para lograr otra vez un estado de alcalinidad. Si esto sucede contínuamente, la consecuencia es la fragilidad de nuestros huesos desarrollando osteosporosis.
Igualmente dietas altas en grasa, grandes ingestas de fibra insoluble y el uso de laxantes interrumpen la adecuada absorción del calcio proveniente ya sea de los alimentos o de los suplementos (tabletas), formando complejos insolubles con el calcio que son excretados por las heces.
Otro factor a considerar para la pérdida de nuestro calcio corporal son las dietas bajas en calorías, sobre todo aquellas que no superan las 1200 Kilocalorías, ya que presentan poca variedad de alimentos y cantidades limitadas de éstos con lo cual no se garantiza un ingesta adecuada de este mineral.
Si bien es cierto que hay condiciones fisiológicas que incrementan nuestros requerimientos de calcio (embarazo, lactancia, menopausia, enf. renales, etc), no basta con ingerir lácteos o alimentos que contengan este mineral, es importante también vigilar nuestro consumo de vitamina D, magnesio y fósforo, así como también realizar actividad física ya que sin ésta el calcio proveniente de la alimentación o de suplementos no se fija. Recuerde que todos tenemos huesos y dientes así que la pérdida de calcio no es solo un problema de mujeres.
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